En julio de 2025, el Congreso de Estados Unidos aprobó la GENIUS Act, una norma que establece, un marco federal específico para las payment stablecoins, es decir, para aquellos criptoactivos cuyo valor está asociado a una moneda de curso legal. La entrada en vigor está prevista para finales de 2026 o principios de 2027, lo que deja todavía un periodo de adaptación, pero lo que va a tratar de modificar la norma es que las stablecoins pasen a integrarse en el sistema financiero.
- Qúese exige para poder operar
Para emitir una payment stablecoin al amparo de esta norma, el emisor necesitará obtener una licencia, que podrá ser estatal o federal dependiendo del tamaño y el alcance de su actividad, ya que los emisores que superen un determinado umbral de volumen pasarán automáticamente a supervisión federal. Además de la licencia, la ley exige mantener reservas en una proporción de 1:1 con activos líquidos de bajo riesgo, publicar mensualmente la composición de esas reservas, segregar los activos de los clientes y cumplir con las obligaciones de prevención del blanqueo de capitales y de sanciones internacionales.
La lógica de la GENIUS Act no es frenar, ni bloquear, sino absorber esa innovación dentro del perímetro regulado, bajo condiciones claras y con responsables identificables.
Sin embargo, integrar las stablecoins en el sistema financiero no es tan sencillo ya que, al exigir que estén respaldadas por activos como letras del tesoro o depósitos bancarios, se generan vínculos directos con los mercados. La propia Reserva Federal ha advertido que una adopción masiva de estos instrumentos podría afectar a la gestión de reservas bancarias y a la transmisión de la política monetaria.
- Comparativa conMiCA
Resulta ilustrativo comparar la GENIUS Act con el Reglamento MiCA, que lleva en vigor desde junio de 2024 para las stablecoins y desde diciembre de 2024 para el conjunto de los proveedores de servicios de criptoactivos.
MiCA es un marco integral que cubre todo no solo las stablecoins, establece una clasificación funcional de los activos, un catálogo cerrado de servicios regulados y un sistema de supervisión. Su objetivo es construir un mercado único europeo de criptoactivos con estándares homogéneos, evitando que las diferencias entre Estados miembros generen arbitrajes regulatorios.
La GENIUS Act, en cambio, no pretende ordenar el conjunto del mercado estadounidense, sino resolver el problema de quién puede emitir stablecoins ancladas al dólar y bajo qué condiciones. El resto del mercado queda sujeto a otras iniciativas legislativas en curso, como la CLARITY Act, que aborda la estructura del mercado de criptoactivos de forma más amplia.
En cuanto a lo que se exige antes de poder operar, ambas normas coinciden en que el acceso al mercado no es libre, aunque lo articulan de forma distinta. En contraposición con los requisitos de la GENIUS Act, MiCA, por su parte, exige autorización del Estado miembro de origen y cumplir con requisitos prudenciales y organizativos antes de poder operar en cualquier país de la Unión.
Respecto a la protección del cliente, GENIUS Act establece que en caso de insolvencia del emisor los tenedores de stablecoins tienen prioridad sobre las reservas frente a cualquier otro acreedor, y prohíbe expresamente que esas reservas se utilicen para otras operaciones. MiCA también incorpora mecanismos de protección al titular frente a los riesgos propios de los criptoactivos, con un enfoque orientado además a preservar la estabilidad del sistema en su conjunto.
Para la banca, el impacto de la GENIUS Act es relevante porque permite que los bancos emitan stablecoins a través de determinadas estructuras y reconoce la custodia bancaria de estos instrumentos y de sus reservas, sin imponer capital adicional salvo por riesgos específicos de esa actividad. MiCA, en cambio, permite a las entidades de crédito operar en criptoactivos con trámites simplificados sin que ello afecte a su régimen prudencial tradicional.
3.Conclusión
En términos estratégicos, la GENIUS Act favorece la institucionalización de las stablecoins reguladas, eleva las barreras de entrada para los emisores que no estén bajo supervisión y presiona a plataformas y custodios a concentrarse en emisores con licencia, reservas auditables y capacidad real de cumplimiento. MiCA, por su lado, busca consolidar un mercado único europeo con estándares elevados de transparencia y gobernanza que sirva como base común de la política regulatoria de la Unión.
En definitiva, dos normas que parten de enfoques distintos pero que pretenden un mercado de criptoactivos más ordenado, más supervisado y con reglas claras.




