Cada vez más profesionales viven de su imagen y de los contenidos que generan en redes. Sin embargo, cuando llega el momento de declarar los impuestos, surgen dudas: ¿puede un influencer deducirse el IVA o el gasto de la ropa que compra para su actividad? ¿Y cómo se compara eso con lo que ocurre en el caso de los creadores de contenido de videojuegos, que invierten en equipos y tecnología?
La afectación a la actividad
Lo importante a saber para poder deducir cualquier gasto está en que dicho gasto esté vinculado de forma directa y exclusiva con la actividad económica. En otras palabras, debe ser un bien o servicio necesario para generar ingresos y no tener, o al menos no principalmente, un uso personal. Además, es imprescindible disponer de factura a nombre del profesional, llevar un registro contable y poder justificar que ese gasto se ha realizado con fines empresariales.
La ropa y el problema del “uso mixto”
En el caso de la ropa, la administración considera que la mayoría de prendas son de uso general, es decir, pueden utilizarse tanto para trabajar como para la vida cotidiana. Por eso, salvo que se trate de un vestuario claramente profesional, como pueden ser uniformes, prendas con algún logo o ropa de protección, el gasto no suele poder deducirse.
Esto afecta directamente a los influencers de moda. Aunque su trabajo consista precisamente en mostrar ropa, combinaciones o tendencias, resulta complicado demostrar que esas prendas no tienen también un uso personal. Para que la deducción se acepte, habría que acreditar que se utilizan exclusivamente para la creación de contenido o para colaboraciones concretas con marcas. Si no se puede probar esa exclusividad, la administración puede considerar que se trata de una compra personal y, por tanto, no admitir ni la deducción del gasto ni la del IVA soportado.
Creadores de contenido de videojuegos
Los influencers que se dedican a los videojuegos, tienen como desembolsos principales ordenadores, consolas, cámaras, micrófonos, etc. Estos bienes tienen una relación mucho más clara con la actividad profesional y resulta más fácil de justificar su deducción ante Hacienda.
Si un streamer compra un ordenador para retransmitir o un micrófono para grabar, la conexión entre el gasto y la actividad económica es evidente. En este tipo de casos, tanto el gasto como el IVA pueden deducirse siempre que las facturas estén correctamente emitidas y el uso sea mayoritariamente profesional. Incluso si el equipo tiene un uso ocasional personal, lo importante es que se pueda demostrar que su función principal es la generación de contenido.
Comparación entre la deducción para la moda vs. videojuegos
Existen varias diferencias entre estas dos actividades:
En primer lugar, la facilidad de justificación del gasto es muy distinta. Mientras que en el ámbito creación de contenido de moda es más complicado separar el uso profesional del uso personal, ya que la ropa se utilizan tanto para crear contenido como para la vida cotidiana, mientras que en el caso de los streamers de videojuegos o gamers, la conexión entre el equipo técnico y su actividad es mucho más directa y evidente.
Qué se aconseja hacer a los creadores de contenido
Para minimizar el riesgo frente a la Administración, lo ideal es documentar y justificar cada gasto con la máxima precisión posible. En el caso de la ropa, puede ser útil vincular las compras a proyectos concretos, colaboraciones o sesiones de fotos específicas. En el caso del equipamiento, basta con demostrar que se utiliza de manera habitual en la creación de contenido.
Tanto los influencers de moda como los creadores de contenido de videojuegos realizan actividades profesionales sujetas a las mismas normativas. La diferencia radica en el tipo de gasto y en el uso que se le da. La ropa, a menos que se destine únicamente a la actividad profesional, rara vez cumple las condiciones necesarias para poder tener la consideración de deducible. En cambio, los videojuegos a los que se les da uso en la creación de contenido, se entiende como una herramienta directamente vinculada a la actividad económica, lo que permite su deducción con mucha mayor facilidad.




