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Uno de los puntos que más impacto tiene, y que a veces se subestima en la obtención de la licencia MiCA, es la parte societaria del proceso de autorización. No basta con tener una buena tecnología o una plataforma que funcione. La empresa tiene que estar bien estructurada desde dentro, con un capital suficiente, órganos de administración adecuados, transparencia sobre quién está detrás del negocio y un gobierno corporativo que soporte el nivel de supervisión que se exige. 

 

Requisitos de capital según el tipo de servicios 

 

El Reglamento MiCA no establece un único requisito para todos, sino que diferencia según el tipo de servicios que se vayan a prestar. Cuanto mayor sea el nivel de riesgo o la responsabilidad frente a clientes, mayor será el capital mínimo exigido. 

 

Para servicios más básicos, como recepción y transmisión de órdenes o asesoramiento, el capital mínimo ronda los 50.000€. Si hablamos de custodia o intercambio de criptoactivos, la cifra sube a 125.000€. Y en el caso de plataformas de negociación más complejas, el umbral puede alcanzar los 150.000€. 

 

La empresa debe mantener fondos propios adecuados durante toda su actividad. Es decir, el cumplimiento no es puntual, sino continuo. 

 

Gobierno corporativo y evaluación de directivos 

 

La normativa MiCA exige que los directores y altos cargos de los proveedores tengan un perfil adecuado, buena reputación, experiencia relevante, conocimientos técnicos y tiempo suficiente para desempeñar sus funciones. Los reguladores solicitarán documentación como currículums detallados, antecedentes y declaraciones de integridad, y evaluarán si los candidatos son aptos para gestionar riesgos operativos y financieros. 

 

Esto es importante porque la licencia no solo autoriza a la empresa, sino también obliga a que sus órganos de gobierno estén preparados para asumir la responsabilidad de operar servicios financieros dentro del marco regulado que MiCA representa. 

 

Información sobre socios y transparencia societaria 

 

Uno de los requisitos societarios clave que MiCA introduce es la transparencia sobre los socios con participación significativa. Todas las personas naturales o jurídicas que tengan una participación cualificada, en decir, a partir del 10% de capital o derechos de voto, deben ser identificadas y valoradas por el regulador. Esto incluye tanto la estructura directa como las participaciones indirectas a través de otras sociedades del grupo. 

 

El objetivo es evitar que actores con antecedentes dudosos o conflictos de interés controlen o influyan indebidamente en entidades reguladas. 

 

Por otro lado, siempre que se produzcan cambios relevantes en la estructura accionarial de la empresa, como cuando una participación de algún socio baja por debajo de ciertos umbrales o cuando se adquiere un cuantía significativa de participaciones, las empresas deben notificar de inmediato a la autoridad competente y someter esa variación a evaluación. 

 

Obtener la licencia MiCA implica que la empresa reconfigure su estructura societaria, gobernanza y transparencia de acuerdo con estándares prudenciales y de integridad muy similares a los de instituciones financieras tradicionales.